Los esenciales de Nerea para septiembre

Libro: ‘La fiesta de la señora Dalloway’ – Virginia Wolf

Durante mi estancia en Londres el verano pasado tuve la suerte de recorrer Bloomsbury –conocida como la zona literaria– descubriendo auténticas maravillas. La que fuera la casa de Virginia Wolf en Hyde Park Gate aguardaba algunos de los hitos más relevantes de su carrera, como la publicación de ‘La fiesta de la señora Dalloway’ o ‘El viejo Bloomsbury’. El primero, que se ha convertido en el libro que me ha acompañado en los últimos días, me ha adentrado en la alta sociedad británica o, mejor dicho, en el círculo literario de Londres transportándome a cada fiesta organizada por la señora Dalloway. Una novela breve pero de lo más ingeniosa.

Cosmético: Pre & Probiotics Booster – Rowse

En los últimos años he ido adaptando mis rutinas de cuidado de la piel atendiendo a sus necesidades en cada momento. Sin duda, crear una rutina minimalista me ha ayudado a escuchar a mi piel y, cuando descubrí el booster de Rowse, se convirtió en uno de mis esenciales. Libre de tóxicos y con una fórmula 100% vegetal, restaura y nutre las bacterias beneficiosas de la piel mejorando la función barrera y favoreciendo la renovación celular. Desde que lo uso en mi rutina de mañana mi piel se ve más equilibrada y revitalizada.

Joyería: ‘Grace’ – Dear Valentinas x Delcerro

No hay nada que me guste más que una joya minimalista, delicada, femenina y con un toque de personalidad. Símbolo de elegancia y atemporalidad, el collar Grace es fruto de la colaboración de María, fundadora de Dear Valentinas y la firma de joyería catalana Delcerro. Fabricada en plata de ley y cadena de plata chapada en oro amarillo, combina perlas naturales y espinela blanca.

Artesanía: Lámpara ‘Muffin’ – Chamusquina

Conocí Chamusquina gracias a mi amiga Clara, fundadora de Volanda. Desde un taller en Gràcia a principios de los años 90, Catalina Alós y Sarah Baumgartner crearon las primeras piezas de Chamusquina, unas lámparas minimalistas con estructuras de hierro muy finas y pantallas simples para conseguir calidad de luz haciendo desaparecer la lámpara como objeto.

Catalina, unos años después de que Sarah regresase a Francia, se animó a coser bolsos y delantales con restos de tela del taller con la bailarina y costurera Ana Casas, quienes asimismo decidieron dar continuidad a la creación de lámparas.

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