Parador de Lerma

Se acercan las entrañables fechas navideñas y se ha convertido en tradición familiar hacer una pequeña escapada a Castilla y León. Bien es cierto que hasta mi madurez no disfrutaba de estos viajes. Me parecían lugares fríos, castizos y poco atractivos. Destinos poco guays para una adolescente de 13 años.

Sin embargo, a mis 25 años, reservo esos días con meses de antelación. Ahora comprendo a la perfección la necesidad que tenían mis padres de huir de la ciudad con sus 6 hijos a un pueblo remoto. Rincones aislados y poco llamativos donde, sin duda, solo te encuentras con tus seres queridos. Y, por si fuera poco, con una exquisita oferta gastronómica.

En los últimos años, dada la complicada logística de coordinar a todos los miembros de la familia, hemos escogido el Parador de Lerma como alojamiento principal.

Ubicado en el corazón de Lerma, en Burgos, este parador es un monumento histórico cuidadosamente restaurado. Es uno de los edificios más emblemáticos y famosos de toda España, con una historia que se remonta al siglo XVII. La decoración de los patios es asombrosa, con detalles que incluyen columnas y arcos de piedra, así como jardines y fuentes que le confieren un ambiente tranquilo y relajante.

Las habitaciones son espaciosas y elegantes, decoradas con un estilo que combina elementos clásicos y toques modernos. Cada una ofrece vistas impresionantes, ya sea a la plaza principal de Lerma o a los jardines del parador. Además, el establecimiento cuenta con un restaurante gourmet que sirve platos tradicionales de la región, elaborados con ingredientes locales de alta calidad.

Una opción inigualable para quienes buscan romantizar la experiencia combinando historia, gastronomía y arte.

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