Evelina Kroon: un puente entre la infancia y la adultez

Hubo un tiempo en el que todos habitamos un lugar mágico llamado infancia. Tal vez no lo recordemos con claridad, pero ahí estábamos, en la cima de una montaña imaginaria, bajo un rayo de luz o en un bosque lleno de incertidumbre. A veces acompañados, otras veces solos, pero siempre buscando esa chispa de magia que se revelaba, inevitablemente, en los juegos.

El proyecto de Evelina Kroon The Way We Play nos invita a volver a conectar con esa magia que nunca nos abandonó del todo. Es un recordatorio de que, aunque las reglas hayan cambiado, la esencia de jugar –de explorar, de crear, de encontrar belleza en lo cotidiano– sigue viva. Quizá, después de todo, la clave para redescubrirla esté en cómo decidimos vivir el presente.

Con el paso de los años, nos trasladamos, queriéndolo o no, a un nuevo territorio: la adultez. Ahora vivimos aquí, bajo diferentes luces y sombras, enfrentándonos a la ansiedad de lo incierto, con seguridad o sin ella. Pero ¿por qué dejamos de buscar esas señales mágicas de la vida? ¿Acaso siguen escondidas en los juegos, esperando a ser redescubiertas? La magia no pertenece solo a la infancia. Está aquí, con nosotros, esperando a que volvamos a jugar.

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